En escena El Aragonés Errante

3er Acto
Bunbury - Concierto Polyforum
((Enrique...Enrique...Enrique)) Son los gritos de miles de fanáticos congregados en el Auditorio Polyforum Chiapas... eran voces de Sinaloa, Monterrey, Sonora, Durango, Distrito Federal, Tabasco, Tamaulipas y de varios estados de México, gente de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, en fin un sólo coro unidos al canto de miles de chiapanecos (9pm). Las luces se apagan, los gritos cada vez son más fuertes, todos están esperando que aparezcan esas botas negras sobre el escenario, el sombrero oscuro, el traje con diamantes en los bordes y esos Ray-ban que todos quisieran tener.
Fuera del recinto hay muy poca gente, los que siempre llegan tarde y alguno que otro revendedor que abusando del amor que le tenemos al rockero ofrece sus entradas hasta en $2,500.00 pesos. Para llegar a la entrada es un verdadero caos, algunos prefirieron dejar el auto en casa, otros lo estacionaron en la plaza que esta a un costado. Una vez parados en el patio del Polyforum deben caminar sobre el laberinto que han formado toda clase de vendedores.
((Llévate la playera del recuerdo amigo)) ((Qué pasó carnal, te faltan o te sobran)) Son algunas de las cosas que se escuchan entre el tianguis que se ha formado previo a la entrada del auditorio; en las mesas hay sombreros made in china, playeras negras, encendedores, llaveros y hasta la foto del recuerdo de uno de los conciertos que seguro marcará la historia del rock en Chiapas.

A las 9:10 todos nos subimos al escenario para cantar El club de los imposibles, una de las canciones más cabalísticas de Enrique. El escenario se iluminó, todos los que estábamos ahí gritamos hasta que la garganta se cerrara, el maestro nos dio un recorrido por sus éxitos, incluso nos hizo recordar un poco de Héroes del silencio.
3 veces regresó El aragonés errante, el publico no quería que se terminara el sueño: ((Chiapanecos y chiapanecas me encantaría regresar a este mágico lugar, espero que me reciban para las demás giras)) cuando salieron de su boca estas palabras nos dio esperanza de volver a viajar a ninguna parte.
El concierto terminó como para no olvidarlo nunca; pasaron 2 horas y 20 minutos y por tercera vez regresó Enrique al escenario ((En verdad que esta es la última, queremos mostrarles algo que nunca habíamos tocado, y si nos equivocamos espero que nos disculpen porque lo hemos armado apenas en la tarde)) fue un momento de mucha sorpresa, del techo del escenario bajaron 3 candelabros rojos, en el escenario habían sillas para los músicos. Todo lucía como un unplugged, la guitarra acústica que estaba en las manos de Bunbury comenzó a sonar -y les presumo por que en verdad nuca lo había hecho- cantó solo para Chiapas El hijo del pueblo de José Alfredo Jiménez.
Inolvidable, fantástica, llena de magia y con mucho rock, así fue la noche del 24 de septiembre del 2009, una fecha que Chiapas jamás olvidara.


Xavier Orozco
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